Garrafa, un pequeño perro mestizo negro muy querido en la Ciudad Universitaria de la UNL, falleció tras ser atacado por un pitbull que se encontraba sin correa ni bozal.

La mascota, también conocida como morcilla o Kechu, era alimentada por personal no docente y muy famosa entre los estudiantes, que incluso le habían creado una cuenta de Instagram en 2024.

El ataque ocurrió el lunes por la tarde y provocó heridas de gravedad en Garrafa, que terminó falleciendo. Rápidamente, la noticia desató indignación entre alumnos y vecinos. El responsable del pitbull, identificado como Gustavo G., fue denunciado penalmente y recibió críticas en redes sociales por supuestamente incitar a sus perros a agredir a otros animales.

Desde el Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa), su director, Pablo Ortiz, calificó el episodio como un claro caso de negligencia, ya que el perro agresor no tenía correa bozal, ni registro y su vacuna antirrábica estaba vencida. “Esto se pudo haber evitado. Cuando no se cumplen las reglas básicas, hay responsabilidad y debe haber sanción”, afirmó Ortiz.

Como consecuencia del incidente, estudiantes y vecinos organizaron un encuentro este viernes 6 de febrero en la Ciudad Universitaria. Según informaron en redes, no será una marcha, sino un espacio de visibilización y reclamo, bajo la consigna: “Porque no fue un perro más. Porque Garrafa importa”.

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