La Fiscalía confirmó que hay un nuevo giro en el caso del vigilador que se prendió fuego en el medio de un reclamo por una deuda salarial en Provincias Unidas al 3200, ya que se está investigando si uno de los policías que participó del operativo hizo un mal uso de su pistola Taser.

Se trata del episodio sucedido el 13 de marzo pasado, en la zona oeste de Rosario, cuando Pablo O. se roció con líquido combustible con motivo de una protesta por su condición laboral y fue reducido en una garita por un agente que le aplicó una descarga eléctrica con el arma de baja letalidad. 

Instantes más tarde, se produjo un incendio en el que el trabajador sufrió quemaduras graves en distintas partes del cuerpo y tuvo que ser internado en terapia intensiva en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Actualmente sigue en estado crítico, en asistencia mecánica respiratoria. Además, dos uniformados que estaban sujetando a la víctima también resultaron heridos. El foco ígneo fue controlado por la propia policía y bomberos.

Una de las hipótesis que maneja el fiscal Matías Edery, quien está a cargo del caso desde la Unidad de Violencia Institucional, es que las llamas podrían haberse originado por la propia Taser, desde la que se mantuvo una descarga por unos diez segundos. Cabe destacar que, en la capacitación que recibieron los portadores de este tipo de armamento cuando fueron incorporados a las fuerzas de la provincia seis meses atrás, se desaconseja su uso en contextos donde hay presencia de material inflamable.

La causa fue caratulada como lesiones u homicidio culposo, mientras avanza la investigación para determinar si hubo responsabilidad del efectivo involucrado en el operativo.

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