Los diputados nacionales de la UCR por Mendoza, Pamela Verasay y Lisandro Nieri, impulsaron una reforma del Código Penal para aumentar las penas por homicidios y lesiones provocados al volante y crear un delito específico para quienes conduzcan con alcohol en sangre.

El proyecto busca separar las infracciones administrativas de aquellas conductas que, por el nivel de riesgo generado, deberían tener una respuesta penal.

“Procuramos que el derecho penal pueda intervenir antes de que el riesgo creado por una conducción altamente peligrosa se transforme en una tragedia”, explicó Verasay. La propuesta establece además que quienes provoquen muertes o lesiones graves en determinadas circunstancias deberán afrontar penas de prisión efectiva e inhabilitación para conducir, en lugar de condenas que puedan ser cumplidas en libertad.

La iniciativa también apunta a situaciones como la fuga del lugar de un siniestro y el incumplimiento de los límites de velocidad. “Queremos que el Código Penal refleje la gravedad de manejar borracho, de fugarse sin atender a la víctima, de violar las velocidades máximas”, sostuvo la legisladora radical. En la actualidad, según los autores del proyecto, conducir bajo los efectos del alcohol no constituye por sí mismo un delito penal y generalmente queda encuadrado como una infracción de tránsito.

Por último, Verasay y Nieri proponen modificar el régimen de prescripción para evitar que una condena pueda quedar sin efecto mientras es revisada por tribunales superiores. El proyecto establece que una sentencia que confirme la condena interrumpa el plazo de prescripción, para que el paso del tiempo durante las sucesivas instancias judiciales no termine suprimiendo la pena.

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