El gobierno estadounidense anunció la emisión de dos licencias generales que permiten a cinco multinacionales petroleras reanudar operaciones en Venezuela sin quedar alcanzadas por sanciones.
Las empresas beneficiadas son Chevron (EE.UU.), Eni (Italia), Repsol (España) y las británicas BP y Shell. La medida autoriza «todas las transacciones» vinculadas al sector petrolero venezolano y también habilita contratos para «nuevas inversiones en el sector del petróleo y el gas».
El anuncio se conoció luego de que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, revelara en una entrevista con NBC News que las ventas de crudo venezolano bajo control de Estados Unidos ya superan los 1.000 millones de dólares y podrían generar otros 5.000 millones en los próximos meses. Según explicó, buena parte del petróleo es procesado en refinerías estadounidenses y las ganancias son transferidas al Gobierno encargado de Venezuela.
Wright afirmó además que Washington supervisará las ventas y el flujo de fondos “hasta que se establezca un Gobierno representativo en Venezuela” y sostuvo que “muy probablemente” habrá elecciones libres antes de que finalice el segundo mandato de Donald Trump. En ese contexto, el funcionario visitó en Caracas junto a la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, una planta operada por Chevron en la Faja Petrolífera del Orinoco, en el estado Monagas.
La visita (la primera de un alto funcionario estadounidense tras el ataque militar de enero en el que fue capturado Nicolás Maduro) se dio en medio de gestiones para impulsar un acuerdo energético a largo plazo, definido como “histórico”.
En paralelo, el Departamento del Tesoro flexibilizó restricciones para que compañías estadounidenses puedan operar en el mercado petrolero venezolano bajo estrictas condiciones de control y reporte, en una señal de acercamiento orientada a facilitar inversiones en el sector.