Una delegación de representantes de la Embajada de Chile y de los ministerios de Obras Públicas y de Justicia y Derechos Humanos de ese país recorrió este martes las obras de «El Infierno«, la nueva cárcel de máxima seguridad que se construye en la Unidad Penitenciaria Nº 8 de Piñero.
Los funcionarios destacaron el futuro centro de detención y destacaron el plazo de construcción que tiene en comparación a obras similares en el país vecino.
El complejo tendrá capacidad para 1.152 reclusos, demanda una inversión superior a los 143.000 millones de pesos y está previsto inaugurarlo en mayo de 2027.
Los presos vinculados a bandas criminales serán alojados en grupos de 12 para limitar el contacto entre sí. El muro perimetral tendrá nueve metros de altura, con el doble objetivo de resistir ataques externos y controlar la circulación interna. Los únicos accesos estarán ubicados junto al edificio de gobierno.
La representante del Ministerio de Justicia chileno, Loreto González, señaló que el plazo de ejecución fue el dato que más llamó la atención de la delegación, porque en Chile una cárcel tradicional demora entre cinco y siete años, un período que supera el mandato presidencial de cuatro años, mientras que la sobrepoblación penitenciaria crece sin pausa.
“Nos sorprendió el plazo de construcción, porque las cárceles tradicionales suelen demandar entre cinco y siete años. Es un tiempo muy extenso para gobiernos presidenciales que duran cuatro años y, además, tenemos una sobrepoblación penitenciaria que crece día a día», sostuvo.
La secretaria de Asuntos Penales de Santa Fe, Lucía Masneri, describió el diseño como un esquema orientado a separar a los internos entre sí y a aislar a los líderes de organizaciones criminales del resto de la población penal.
«Esta unidad se caracteriza por intentar separar a los internos entre sí. Tendrá 1.152 plazas y quienes estén vinculados con bandas criminales serán clasificados en grupos de 12. Va a separar a la sociedad de los narcotraficantes y de quienes intentan dañarla permanentemente”, subrayó.
Luego, concluyó: «El muro fue pensado con dos objetivos. Por un lado, protegernos de ataques externos; por eso tendrá nueve metros de altura. Y por otro, garantizar la circulación interna, tanto vehicular como peatonal. Las únicas aperturas estarán ubicadas junto al edificio de gobierno”.