El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) lanzó este miércoles una nueva ofensiva militar contra objetivos iraníes en las cercanías del estrecho de Ormuz.
Se trata de una nueva escalada del conflicto entre Washington y Teherán tras el colapso de la tregua. La operación fue ordenada por el presidente Donald Trump, quien declaró terminado el alto el fuego y descartó retomar negociaciones con Irán.
Medios estatales iraníes informaron explosiones en las zonas de Konarak, Chabahar, Sirik y Bandar Abbas, puntos clave de la costa sur del país sobre el golfo Pérsico. La agencia Mehr reportó que los sistemas de defensa aérea iraníes fueron activados ante lo que el régimen calificó como «objetivos hostiles» en las inmediaciones de Bandar Abbas, uno de los principales puertos militares y comerciales del país.
De acuerdo a esos mismos medios, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán advirtió que las acciones de Washington “no quedarán sin respuesta”.
Trump, por su parte, afirmó que los ataques fueron muy duros, después de que Irán lanzara agresiones previas, y calificó al régimen de Teherán con términos que descartan cualquier posibilidad de diálogo en el corto plazo.
El conflicto impactó de inmediato en los mercados energéticos. El barril de Brent superó los 78,5 dólares con un alza superior al 6%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó cerca de un 4,8% hasta los 73,81 dólares, ante la preocupación por posibles interrupciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz, ruta clave para el suministro mundial de crudo.
El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a ambas partes retomar el diálogo y resolver sus diferencias por vías diplomáticas. La OTAN, reunida en cumbre en Ankara, exigió a Irán garantizar la libertad de navegación en el estrecho y reiteró que Teherán no debe desarrollar capacidades nucleares militares.