El Gobierno nacional confirmó la eliminación del Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y resolvió que sus funciones de registro, control y fiscalización pasen a estar bajo la órbita del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). La decisión quedó establecida a través del decreto 697/2026 publicado este lunes en el Boletín Oficial.
El INAL, que dependía de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), tenía como principales tareas verificar el cumplimiento del Código Alimentario Argentino (CAA), autorizar establecimientos y productos, controlar importaciones y exportaciones y realizar análisis bromatológicos para detectar posibles riesgos sanitarios.
Con la nueva normativa, esas funciones pasarán al Senasa, mientras que el Ministerio de Salud quedará a cargo de la definición de las políticas alimentarias.
Desde el Gobierno justificaron la decisión al señalar que el Senasa cuenta con una estructura territorial más amplia, con laboratorios, inspectores y presencia en todo el país. “No es azarosa” la absorción de funciones, manifestaron, y resaltaron que se trata de una cuestión de “capacidad operativa instalada” y no de jerarquía institucional.
Asimismo, el decreto establece la creación de una Base Única de Datos bajo responsabilidad del Senasa para centralizar registros de productos y establecimientos, y fija un plazo máximo de 45 días hábiles para actualizar el Código Alimentario Argentino.