El Banco Central de la República Argentina formalizó la normativa que reglamenta la extensión del crédito en dólares a empresas no generadoras de divisas que había anunciado durante este jueves por el ministro de Economía, Luis Caputo.
La medida surge de la modificación del artículo 23 del Decreto 905/02 y amplía los destinos admitidos para la utilización de depósitos en moneda extranjera, con un esquema más estricto que el aplicable al resto de las financiaciones.
Uno de los límites es que los préstamos a empresas que no generan divisas no podrán superar el 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad. Pero la reglamentación del BCRA detalla además las exigencias de capital y exposición que deberán cumplir los bancos para operar bajo este esquema.
El requisito de capital mínimo será equivalente al 125% del aplicable a financiaciones comparables, y a los efectos de los límites de exposición crediticia, estos préstamos computarán por 1,25 veces la exposición que correspondería en condiciones normales. Adicionalmente, las entidades deberán evaluar la capacidad de repago de los tomadores bajo distintos escenarios de variación del tipo de cambio, incluyendo movimientos de diferente magnitud.
El Central justificó el esquema más exigente en la necesidad de «preservar la solvencia y la liquidez del sistema financiero» y de “limitar los riesgos asociados al potencial descalce de moneda de los tomadores de crédito”. Eso se hace por el riesgo de que empresas que facturan en pesos tomen deuda en dólares y luego no puedan afrontar los pagos ante una devaluación.
En ese sentido, el BCRA señaló que los depósitos en dólares del sistema ya superaron los 40.000 millones de dólares, lo que convierte la canalización de ese ahorro doméstico en moneda extranjera hacia el crédito productivo en una de las prioridades del esquema financiero actual. La entidad conducida por Santiago Bausili sostuvo que en economías bimonetarias como la argentina, una intermediación financiera más desarrollada contribuye a reducir el desbalance entre ahorro e inversión privada y a disminuir la dependencia del financiamiento externo.
Las tasas que pagarán las empresas por estos créditos serán determinadas por el mercado. Caputo había aclarado en conferencia de prensa que el objetivo es que las compañías accedan a financiamiento a tasas razonables y que los depositantes obtengan un rendimiento que justifique mantener sus dólares en el sistema bancario en lugar de fuera de él.